Por León Tolstoi

La cultura occidental no tiene saldadas las cuentas respecto del tema de la ambición. Si se comenta de alguien que es una persona sin ambiciones o escasamente ambiciosa implícitamente se está sugiriendo una falla de carácter. Pero lo mismo ocurre cuando se dice de algún otro que es demasiado ambicioso o que se deja arrastrar por sus ambiciones. ¿Es que existe alguna medida correcta y socialmente aceptable para la ambición? En este caso, ¿quién la determina, y cómo? ¿Esa medida es igual para todos? ¿Qué pensaríamos de un andinista que no ambicionara llegar a la cima? ¿O de un científico que no ambicionara demostrar la validez de su tesis? ¿Acaso hay ambiciones nobles e innobles? Pajóm, el campesino de la estepa rusa que protagoniza este relato, es un hombre ambicioso. La ambición de este mujik … Siga leyendo, y descargue su libro...





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