Por Donald J. Trump y Marco Rubio

Cuando cayó el muro de Berlín, la atención se centró en lo evidente: la implosión de la Unión Soviética. No se advirtió que al mismo tiempo se desplomaba un orden mundial, la llamada pax americana sostenida económica y militarmente por los Estados Unidos, y simbólica y culturalmente por Europa. Ese vacío organizador, y ciertos avances tecnológicos, permitieron la aparición en el tercer mundo de nuevas potencias, o aspirantes a serlo: China, la India, Brasil. La Rusia de Putin encontró su lugar junto a ellas, y el ordenamiento de lo que llamábamos Occidente quedó en manos del capital financiero, enemigo de las naciones y las identidades étnicas o culturales.
El liderazgo político estadounidense tardó más de un cuarto de siglo en reivindicar para sí la conducción del destino nacional. Donald Trump protagoniza esa reacción, y su Estrategia de Seguridad Nacional expone una visión clara, realista y despojada de retórica. Los Estados Unidos, simplemente, quieren volver a ser la potencia que fueron, y para ello, dice Trump, deben empezar por cuidar de sí mismos, de su gente, de su trabajo, de su industria, de su fe, de su identidad, de sus valores y de su cultura. Un programa para imitar.
Aunque ya no se sienten responsables de Occidente, preferirían verse acompañados en esa empresa por Europa. Cuando pone el foco en el escenario internacional, es claro que el objetivo de Trump es evitar por todos los medios la preeminencia de China como potencia mundial, y para lograrlo propone recortarle mercados y fuentes de insumos críticos, compitiendo por las buenas y las no tan buenas. La visión de Washington se muestra particularmente celosa respecto del continente americano.
Los iberoamericanos lamentarán comprobar que los Estados Unidos no logran superar su visión de Sudamérica como patio trasero de su propia casa. Le reserva un papel no muy distinto del que prevé para África, sólo que aquí reivindica para sí la exclusividad postulada en la llamada doctrina Monroe, de mal recuerdo. El documento estratégico de Trump sólo ve en la región una fuente de materias primas, un mercado para sus empresas y productos, un escenario donde combatir la influencia china, y un teatro de operaciones en el que debe asegurarse el control de las rutas críticas.
Se presenta aquí la llamada Estrategia de Seguridad Nacional publicada por el gobierno de los Estados Unidos en noviembre de 2025, acompañada a modo de epílogo por un discurso que en febrero de 2026 pronunció el secretario de estado Marco Rubio en el que ahonda sobre lo que Washington espera de Europa en el marco de esa estrategia. Muchos destinos personales y nacionales pueden verse afectados por lo que se anticipa en estos dos textos. Su traducción al castellano fue realizada por In Octavo, y no debe ser considerada como versión oficial.
Descargue aquí su libro Una visión estratégica



