
Por Israel Zangwill
Hay una clase de humor rápido, instantáneo, que produce su impacto al liberar la tensión creada por una situación ajena a la lógica, a lo habitual, a lo esperable; hay otra clase, más lenta en sus efectos, que consiste en presentar lo habitual bajo una mirada no habitual. Como esas luces especiales que revelan lo que pasa desapercibido en condiciones normales, esta clase de humor pone en evidencia de manera implacable rasgos peculiares, defectos, manías, rarezas que en el vértigo de la vida cotidiana a veces nos pasan desapercibidas. Este humor no arranca la carcajada sino la sonrisa, y no enciende la burla sino que activa el reconocimiento, la comprensión y la piedad. Sus cultores privilegiados son los italianos desde la farsa atelana y los judíos desde la Torá.… Siga leyendo, y descargue su libro...





In Octavo