Por Héctor Tizón

Los cuatro cuentos reunidos en este libro están vinculados por un hilo fatal: el crimen. Aunque su autor no objetaría verlos incluidos en una antología de relatos policiales o criminales, pertenecen en todo caso a una escuela más emparentada con Fedor Dostoievski que con Arthur Conan Doyle o Raymond Chandler. En el policial clásico o deductivo, el crimen quebranta la racionalidad del orden social, y el razonamiento del detective la restablece; en el policial moderno o negro, el crimen confirma la irracionalidad del orden social, y el detective suele hacer justicia por su cuenta, guiándose por un código de valores propio y por lo tanto arbitrario. En los relatos que aquí presentamos el orden social no está inmediatamente en cuestión, el crimen es un desorden personal, y el castigo aguarda en la intimidad del remordimiento.… Siga leyendo, y descargue su libro...





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