historial

La muerte de la universidad

Por Roger Scruton

La universidad es una de las instituciones que definen la cultura occidental. Desde sus orígenes medievales ha cumplido la función de acumular y acrecentar el caudal de conocimientos de la sociedad en su conjunto, y de transmitir ese legado de generación en generación, acompañado por el sistema de valores y creencias que le da sentido. Es natural que a lo largo de los siglos la universidad haya sufrido cambios, a veces drásticos, en su organización y en su relación con la sociedad en que se inserta. En el mundo de habla hispana se cumple este año el centenario de uno de esos grandes sacudones, la Reforma Universitaria nacida en la ciudad argentina de Córdoba. Pero nunca, como consecuencia de reacomodamientos semejantes, la universidad perdió de vista aquellas dos grandes misiones: transmitir y expandir los conocimientos de su sociedad. Nunca, hasta ahora.… Siga leyendo, y descargue su libro...

A las ocho de la mañana

Por Ray Nelson

Un accidente fortuito le concede a George Nada la capacidad de ver el mundo tal como es, y no como los poderes establecidos le dicen que es. Rápidamente advierte que ese descubrimiento es el paso primero y decisivo para librarse de la dictadura de las consignas y los controles, y se lanza entonces a una vertiginosa carrera contra el tiempo, dejando unos cuantos cadáveres en el camino, para abrir los ojos de sus conciudadanos y compartir con ellos un conocimiento tan decisivo como inesperada e involuntariamente adquirido. Así se resume el cuento que aquí presentamos, un monumento a la concisión: tiene menos de 2.000 palabras y apenas llega a las diez páginas. Ray Nelson, el autor, lo describió como un “esqueleto” y el nombre en castellano que eligió para su héroe no es casual: nada sabemos sobre él, sobre su historia, sus sueños o sus temores, ni tampoco vienen al caso. Nada es pura acción, y podría ser cualquiera.… Siga leyendo, y descargue su libro...

La guerra al malón

Por Manuel Prado

Desgastada por las guerras civiles y escasa en población, la Argentina del siglo XIX enfrentaba serios problemas para asegurar su control político sobre los territorios heredados de España. Para empeorar las cosas, una masiva y reciente invasión indígena procedente del Arauco chileno había dominado y diezmado a las tribus nativas, y hostigaba permanentemente todo intento de establecer poblaciones y fincas más allá de un radio de 400 o 500 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires. Los malones caían como un azote sobre ellas, robaban ganado por miles de cabezas que llevaban a Chile en arreos a través de la Cordillera, mataban o tomaban cautivos, e incendiaban lo que quedaba en pie. Con inmensas llanuras a su disposición, el país no podía cultivar su propio trigo y se veía obligado a importar harina… de Chile.… Siga leyendo, y descargue su libro...

La crisis argentina

Por H. A. Murena

Hablar de crisis argentina es, a esta altura, un pleonasmo. La crisis se ha convertido en el estado permanente del país, y ya es posible contar hasta tres o cuatro generaciones que sólo han vivido dentro de la crisis, que nunca han conocido otra cosa fuera de ella. La crisis de la Argentina se inició en la década de 1930, cuando se rompió el cordón umbilical que la unía al Imperio Británico y le aseguraba un envidiable bienestar. El repentino desamparo mostró la endeblez de su sistema político, que se desplomó inaugurando una serie de golpes de estado prolongada hasta el nuevo siglo, y mostró también la inmadurez de su sistema social. Noventa años después, el país todavía no dio con la manera de resolver su crisis. Como un adolescente airado, que no acierta a encontrar su lugar en el mundo, se tornó caprichoso y violento, especialmente contra sí mismo. Como todo adolescente, exhibe brotes de genialidad, de temperamento, de impetuosa energía que despiertan expectativas sobre su potencialidad y su futuro, aunque acompañados de una pertinaz incapacidad para encauzarlos constructivamente que desalienta y apaga esas expectativas.… Siga leyendo, y descargue su libro...

Política y religión

Por Jean-Marie Domenach

Cuando el Occidente cristiano enfrenta circunstancias políticamente turbulentas, la Iglesia católica no puede sustraerse a la vorágine, ni tampoco realmente quiere hacerlo: su vocación, sus creencias no le permiten mantenerse al margen. Sin embargo, desde aquel enigmático precepto evangélico de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, las relaciones entre la religión y la política nunca han sido sencillas, especialmente porque estos dos poderosos polos de la condición humana tienen en su naturaleza una ambición de totalidad, y ninguno de ellos acepta la idea de acabar descuidadamente subsumido en el otro. Este riesgo se le planteó al catolicismo de manera acuciante a mediados del siglo pasado en relación con el avance arrollador del marxismo político, y vuelve a presentarse ahora a propósito de una ofensiva similar, esta vez del marxismo cultural. Los cristianos pudieron al menos comprender entonces, desde su propio mandato de justicia y caridad, las demandas del socialismo; el marxismo cultural se les presenta sin atenuantes como un enemigo.… Siga leyendo, y descargue su libro...

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