Por Ernesto Laclau
Cada época de la historia acude al pasado para explicarse a sí misma. Recorre la genealogía con la intención de hacer más preciso el retrato de su identidad, enhebra los hechos en una narración que hace del presente una consecuencia casi inevitable de los sucesos que lo precedieron. Antes que buscar amparo en un determinismo inexorable, procura convencerse de que la aventura humana tiene una dirección. Porque si tiene una dirección, tiene un sentido. Cada época de la historia acude al pasado en busca de elementos que le permitan darse una explicación coherente de su presente, entender su sentido. Por eso es ilusorio pensar en una narración definitiva de la historia: cada época la lee de manera diferente, la interroga con sus propias preguntas.… Siga leyendo, y descargue su libro...






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