Por Jean-Marie Domenach

Cuando el Occidente cristiano enfrenta circunstancias políticamente turbulentas, la Iglesia católica no puede sustraerse a la vorágine, ni tampoco realmente quiere hacerlo: su vocación, sus creencias no le permiten mantenerse al margen. Sin embargo, desde aquel enigmático precepto evangélico de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, las relaciones entre la religión y la política nunca han sido sencillas, especialmente porque estos dos poderosos polos de la condición humana tienen en su naturaleza una ambición de totalidad, y ninguno de ellos acepta la idea de acabar descuidadamente subsumido en el otro.…
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