Relatos

Por Miguel Cané

En la Argentina a Miguel Cané se lo recuerda a la vez como el amable autor de Juvenilia (1884), memorias de su paso por el colegio donde se educaba la élite porteña, y como el severo redactor de la llamada Ley de Residencia (1902), que facilitaba la expulsión de extranjeros indeseables, especialmente agitadores anarquistas y comunistas. El “nosotros” que supone la evocación estudiantil se proyecta hacia el “ellos” implícito en el proyecto legislativo, y revela una misma preocupación por la integridad de esa élite en el contexto de las grandes transformaciones sociales y económicas que ella misma estaba impulsando. En tierras bolivarianas su nombre aparece más asociado a la pintura que de sus sociedades dejó en el libro En viaje … Siga leyendo, y descargue su libro...

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Por Carlo M. Cipolla

Un dicho de incierta atribución sostiene que quienes asignan mucha importancia a la maldad subestiman la estupidez. Sugiere de este modo que gran parte del daño que la humanidad se ha causado y se causa a sí misma, que es mucho, se debe menos a una acción deliberadamente perversa y malintencionada que a ese comportamiento incomprensible e irracional que fácilmente reconocemos como estúpido. La estupidez parece dejar perplejo al hombre inteligente: lo fascina, pero al mismo tiempo paraliza su juicio. Hay una multitud de estudios sobre la estupidez que no pasan de ser repertorios documentales de conductas estúpidas registradas a lo largo de la historia. Raras veces esos estudios han conducido hacia a una teoría de la estupidez, capaz de explicarla y de trazar las avenidas para combatirla.… Siga leyendo, y descargue su libro...

Tangos y canciones

Por Alfredo Le Pera

La canción es un producto típico de la cultura de masas, motor junto con el cine de la industria del entretenimiento. Su lugar incómodo, nunca bien definido, entre la literatura y la música, y su asociación evidente con los propósitos comerciales, la han mantenido a distancia de su género más próximo, la poesía, y habitualmente fuera del radar de las preocupaciones estéticas de la academia, que en el mejor de los casos le ha trasladado la cuestión a la sociología de la cultura. Sin embargo, la poesía y la música nacieron juntas, y muchas de las particularidades del género poético —la rima, el ritmo— remiten justamente a ese origen común, a la necesidad de articular la palabra con los instrumentos que la sostienen o la acompañan, en primer lugar la voz humana. El comité del Nobel reconoció esa genealogía cuando en 2016 le entregó a Bob Dylan el premio de Literatura en atención a la calidad poética de sus composiciones.… Siga leyendo, y descargue su libro...

La majada del cielo

Por Juan B. Aguilar Torres

Aunque el subtítulo del libro lo promete, no es ésta una colección de cuentos convencional. Se trata más bien de “sucedidos”, narraciones orales propias del ambiente rural argentino, evocativas de algún episodio real, adornado, enriquecido o interpretado por el narrador, expuestas, y también comentadas, en torno del fogón galponero o entre las mesas del almacén o la pulpería. El gran protagonista de estos sucedidos, a la vez como actor y narrador, es el peón rural del sur entrerriano a mediados del siglo pasado, retratado a partir de su lengua y de su mentalidad o su cultura, tal como esa lengua la revela. En la Presentación… Siga leyendo, y descargue su libro...

Las raíces del siglo XX

Por Ernesto Laclau

Cada época de la historia acude al pasado para explicarse a sí misma. Recorre la genealogía con la intención de hacer más preciso el retrato de su identidad, enhebra los hechos en una narración que hace del presente una consecuencia casi inevitable de los sucesos que lo precedieron. Antes que buscar amparo en un determinismo inexorable, procura convencerse de que la aventura humana tiene una dirección. Porque si tiene una dirección, tiene un sentido. Cada época de la historia acude al pasado en busca de elementos que le permitan darse una explicación coherente de su presente, entender su sentido. Por eso es ilusorio pensar en una narración definitiva de la historia: cada época la lee de manera diferente, la interroga con sus propias preguntas.… Siga leyendo, y descargue su libro...

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