Por Miguel Cané
En la Argentina a Miguel Cané se lo recuerda a la vez como el amable autor de Juvenilia (1884), memorias de su paso por el colegio donde se educaba la élite porteña, y como el severo redactor de la llamada Ley de Residencia (1902), que facilitaba la expulsión de extranjeros indeseables, especialmente agitadores anarquistas y comunistas. El “nosotros” que supone la evocación estudiantil se proyecta hacia el “ellos” implícito en el proyecto legislativo, y revela una misma preocupación por la integridad de esa élite en el contexto de las grandes transformaciones sociales y económicas que ella misma estaba impulsando. En tierras bolivarianas su nombre aparece más asociado a la pintura que de sus sociedades dejó en el libro En viaje … Siga leyendo, y descargue su libro...






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