La Patagonia trágica

Por José María Borrero

La incorporación de nuevos territorios a la explotación económica estuvo casi rutinariamente acompañada de violencia, delito e injusticia, y el extremo austral de la Argentina no escapó a esa maldición histórica. La tragedia patagónica a la que aquí se alude conoció varios momentos, a caballo de los siglos XIX y XX: la matanza de indígenas a fin de liberar las tierras para la cría de ovinos, la apropiación ilegal o maliciosa de esas tierras, la explotación inhumana de quienes trabajaban en ellas, y por fin el fusilamiento masivo por tropas del Estado de trabajadores que protestaban contra esa explotación. Este libro trata someramente del primer momento, ofrece abundante material sobre los siguientes y promete ocuparse del último en una segunda parte.

El autor ha sido testigo, y en algunos casos protagonista, de los hechos que relata. Su trabajo, escrito una década después de los sucesos narrados, se apoya en artículos redactados por terceros, en sus propias crónicas publicadas en los periódicos que dirigió en Santa Cruz, y en documentos de la época. El libro presenta al comienzo una redacción más elaborada que, tal vez forzado por otros intereses u obligaciones, el autor va abandonando a favor de una reproducción literal de sus viejas notas y de los otros textos. Una advertencia incluida a mitad del trabajo explicita al lector ese cambio de temperamento.

José María Borrero (1879-1931), de origen vasco y nacionalidad española, fue doctor en teología y abogado. Tras una breve estancia en Lima, pasó a la Argentina y en 1919 ya se lo encuentra instalado en Río Gallegos, donde ejerció su profesión de abogado y editó los periódicos El Radical y La Verdad. Simpatizó efectivamente con la Unión Cívica Radical y no ocultó su admiración por el presidente Hipólito Yrigoyen. Pero el gobierno radical fue responsable político de los fusilamientos de obreros en 1921, lo que para algunos explica que el autor nunca haya publicado su anunciada versión de esos hechos ni se encontraran sus apuntes o manuscritos.

Borrero permaneció en el sur hasta 1925, cuando, arruinado económicamente, viajó a Buenos Aires, y luego a Santiago del Estero, donde dirigió el diario oficialista La Mañana y donde un hijo suyo murió asesinado en el marco de una reyerta política. Enfermó de tuberculosis, y murió en Buenos Aires en 1931. La Patagonia trágica (1928) es antes que nada un trabajo periodístico, y su descripción descarnada del comportamiento de personas e instituciones en un momento histórico del extremo austral ilumina y ayuda a entender la tragedia política que envolvería a la Argentina toda hasta el presente.

Esta edición digital reordena algunas partes del texto, especialmente extensas citas que se despliegan en el original al pie de varias páginas, para facilitar la lectura en dispositivos electrónicos.


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