Por Sara Gallardo

La narrativa de Sara Gallardo, especialmente en sus últimos trabajos, se desenvuelve en torno de unos personajes de características muy marcadas, decididamente singulares, pero que sin embargo nunca parecen estar en control de sus destinos, azotados por vientos encontrados que terminan por destrozar sus vidas contra unos escollos inexorables, arrastrando a otros en el naufragio. Hombres o mujeres, humildes o encumbrados, todos padecen de la misma fragilidad esencial, la de una rosa deshojada por el viento: no se salvan los que creen haber hallado el amparo de una vida estructurada, pero tampoco los que retan continuamente al destino recorriendo la senda de la aventura. Los personajes de Gallardo sufren sus peripecias en tierras extrañas, pero su extranjería, sus dificultades con las costumbres o las lenguas, sugiere más bien una condición existencial. En el relato que presentamos, un trágico triángulo amoroso, el doctor Borg, Teresa, Olaf, son arrojados unos contra otros por un encadenamiento de episodios azarosos que escapan a la voluntad de sus protagonistas y que los conducen, a todos, al desastre. Nadie puede prever, ni mucho menos evitar, las consecuencias de sus actos, aún tan triviales como la redacción de una simple carta familiar: “De este modo, sentado ante su escritorio, en esa luz, el doctor Borg cargó y gatilló el arma que destruiría no sólo su felicidad sino algo más sutil: la estructura de lo que siempre había tomado por su propio ser”. Este tipo de frases, en las que el narrador proyecta hacia el futuro los efectos de un acto presente, se repiten una y otra vez en los relatos de Gallardo. Relatos escritos en una lengua sin melodía, sincopada, atonal, que elude los encadenamientos habituales poniendo frenos donde no se los espera y avanzando cuando parece llegar la pausa.… Siga leyendo, y descargue su libro...





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