Por Muhammad Iqbal

La mezquita de Córdoba es, junto al palacio de la Alhambra, uno de los mayores legados arquitectónicos de la presencia árabe en España. Su construcción, impulsada por el emir Abderramán I, demandó doscientos años, entre 786 y 988, y atestiguó el poderío del califato omeya. La reconquista cristiana la convirtió en catedral en 1236 pero no borró su impronta islámica. Siete siglos más tarde, en 1933, un escritor musulmán procedente de la India visitó el templo, donde esa impronta se le hizo vívidamente presente como testimonio de una cultura, una fe, un temple y una voluntad que habían tenido sus momentos gloriosos. El torbellino de emociones que experimentó el viajero al rezar en su mihrab… Siga leyendo, y descargue su libro...





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