La mezquita de Córdoba

Por Muhammad Iqbal

La mezquita de Córdoba es, junto al palacio de la Alhambra, uno de los mayores legados arquitectónicos de la presencia árabe en España. Su construcción, impulsada por el emir Abderramán I, demandó doscientos años, entre 786 y 988, y atestiguó el poderío del califato omeya. La reconquista cristiana la convirtió en catedral en 1236 pero no borró su impronta islámica. Siete siglos más tarde, en 1933, un escritor musulmán procedente de la India visitó el templo, donde esa impronta se le hizo vívidamente presente como testimonio de una cultura, una fe, un temple y una voluntad que habían tenido sus momentos gloriosos. El torbellino de emociones que experimentó el viajero al rezar en su mihrab… Siga leyendo, y descargue su libro...

La doncella prodigiosa

Por Alberto de Zavalía

La compleja intersección de lo humano y lo divino que está en el corazón de la fe cristiana estremeció las vidas de los hombres y mujeres envueltos en esa experiencia extrema, quienes sólo poco a poco, y no sin dolor, fueron descubriendo su lugar en el plan de Dios. Esta obra pone en escena en sus tres estaciones la pasión de María, figura central de ese acontecimiento singular. Primero, como la joven y atribulada esposa que no entiende por qué no puede consumar su matrimonio con un hombre al que ama; luego como la madre primeriza preocupada por el abrigo, nutrición y protección del recién nacido; finalmente como la mujer adulta que asiste desconsolada a la tortura y muerte de su hijo, momento definitivo en el que reconoce y acepta el papel asignado por el designio divino.… Siga leyendo, y descargue su libro...

Cuánta tierra necesita un hombre

Por León Tolstoi

La cultura occidental no tiene saldadas las cuentas respecto del tema de la ambición. Si se comenta de alguien que es una persona sin ambiciones o escasamente ambiciosa implícitamente se está sugiriendo una falla de carácter. Pero lo mismo ocurre cuando se dice de algún otro que es demasiado ambicioso o que se deja arrastrar por sus ambiciones. ¿Es que existe alguna medida correcta y socialmente aceptable para la ambición? En este caso, ¿quién la determina, y cómo? ¿Esa medida es igual para todos? ¿Qué pensaríamos de un andinista que no ambicionara llegar a la cima? ¿O de un científico que no ambicionara demostrar la validez de su tesis? ¿Acaso hay ambiciones nobles e innobles? Pajóm, el campesino de la estepa rusa que protagoniza este relato, es un hombre ambicioso. La ambición de este mujik … Siga leyendo, y descargue su libro...

El peligro vacunal

Por Florencio Escardó

El reciente escándalo internacional sobre la covid-19 reavivó el debate sobre la práctica de la vacunación masiva como parte de las políticas de salud pública. En su conveniencia insisten las instituciones sanitarias supranacionales y los laboratorios que las controlan. El negocio es singularmente atractivo: ninguna otra actividad cuenta con la seguridad de colocar anualmente una parte sustancial de su producción en un contrato único con los estados nacionales. La industria farmacéutica asegura tener a la ciencia de su lado y rocía a quienes cuestionan la razonabilidad de las vacunas, que también suelen ser parte de la comunidad científica, con epítetos escasamente académicos como antivacunas, anticientíficos, retrógrados … Siga leyendo, y descargue su libro...

La corbata celeste

Por Hugo Wast

Dos hombres de la misma sangre que rivalizan por una mujer, tres mujeres que suspiran por el mismo hombre. Pasiones humanas que se entrecruzan con las pasiones políticas en una Buenos Aires aldeana y violenta, en la que domina la figura del Restaurador, amada por unos, odiada por otros, temida por todos. En las calles enlodadas o polvorientas, según la estación, el rojo tiñe uniformemente la indumentaria, los adornos, los portales de las viviendas. Los palos de las naves inglesas y francesas que bloquean la ciudad se recortan en el horizonte del río, y con su apoyo los enemigos del gobierno arman en las afueras sus ejércitos. La Mazorca impiadosa amenaza con su macabro “violín y violón”, pero los conspiradores se mueven con sigilo. Y en la discreta penumbra de un cuarto apartado, una mano enamorada borda una corbata celeste.… Siga leyendo, y descargue su libro...

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