Oasis en la vida

Por Juana Manuela Gorriti

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Dos jóvenes con tristes historias a sus espaldas regresan de París en el mismo barco, con la intención de encaminar sus vidas en su Buenos Aires natal. El destino quiere que vayan a recalar en un mismo pensionado, se conozcan, se enamoren y, previa llegada de una pequeña fortuna inesperada, se unan en matrimonio. Escrita en la Argentina que a fines del siglo XIX se lanzaba a una acelerada modernización, esta simple historia de amor envuelve una novela didáctica sobre la vida del hombre común en una sociedad capitalista, que enseña y exalta las virtudes del trabajo, el ahorro, y la previsión como auxiliares necesarios del afecto para la eficaz constitución de una familia feliz. Una introducción titulada “Economía política” orienta la lectura, por si fuera necesario, en esa dirección, y en el último capítulo la voz de la Iglesia refrenda las lecciones impartidas.

La salteña Juana Manuela Gorriti (1818-1892) fue la primera escritora profesional argentina, autora de decenas de cuentos y novelas con cuya publicación, además de la docencia, pudo solventar una vida azarosa y llena de dificultades. Perseguida por los federales, su familia debió escapar a Bolivia; allí, a los catorce años, se casó con Manuel Isidoro Belzú, un joven y ambicioso militar con quien tuvo dos hijas y una relación tormentosa. Por razones políticas, la pareja tuvo que exiliarse en el Perú. Belzú regresó solo y alcanzó la presidencia de Bolivia, Gorriti permaneció en Lima, donde fundó una escuela de niñas y condujo una tertulia que atrajo a las mayores figuras de la cultura local. Solía presentarse con indumentaria masculina, como su contemporánea George Sand hacía en Europa; una Victoria Ocampo del siglo XIX en el escenario del antiguo virreinato.

Varios temas secundarios atraviesan la novela que aquí presentamos, algunos surgidos en las discusiones de aquel salón limeño. Uno, la noción de un remanso vital, curiosa pero importante para Gorriti, cuya existencia abundó en mudanzas, pérdidas y separaciones. En Oasis en la vida (1888), sugiere haberlo encontrado en la estabilidad de la familia burguesa, consagrada al trabajo, al cuidado de los hijos, y al incremento de la fortuna en un mundo en paz.

Otro: la relación entre los sexos en una sociedad cuyas normas habían entrado en ebullición. Lo demostraba su propia vida de mujer separada, con hijos dentro y fuera del matrimonio, en la que fue muchas veces el hombre de la casa, el proveedor de sustento. Aun así, es evidente que Gorriti no tiene opinión formada. En esta novela se cruzan las opiniones y las actitudes más encontradas, y florecen las ambigüedades. Pero la manera como la pareja protagónica planifica su vida sugiere una opción por el criterio más conservador, como conviene, por otra parte, a la familia burguesa.

Hay un tema adicional presente en la novela, que aparece también en otros textos de la autora: el amor a la patria, el sentimiento nacional, casi siempre exaltados desde el destierro y el exilio. No es difícil rastrear el origen autobiográfico de ese sentimiento: la autora vivió la mayor parte de su vida lejos de su tierra, extrañando la Argentina desde Bolivia y Perú, extrañando su Salta desde Buenos Aires. Pero debe anotarse también que Gorriti pertenecía a ese patriciado que estaba construyendo una nación sobre el rescoldo de una larga guerra civil, y participaba a su modo del esfuerzo por propagar un sentimiento de pertenencia.

Oasis en la vida marca, además, un paso insólito en la historia de la producción literaria argentina, un salto hacia la desacralización y la secularización. Se trata de una novela escrita por encargo, comisionada por una compañía de seguros para promover el interés de la gente por algo tan novedoso como un producto financiero, un intangible. La autora dedica el libro a la empresa comitente, elogia su solvencia, sus productos y su conducta, y menciona por sus nombres reales a sus funcionarios. Aparte de esto, incluye publicidad encubierta de dos conocidas confiterías de Buenos Aires, con elogios a la calidad de sus productos y a las cualidades de sus propietarios. Se dice que de este modo Gorriti, ya septuagenaria, liquidó unas deudas que todavía la agobiaban.

Esta edición digital se basa en la original de 1888. Se ha modernizado la puntuación y se ha editado el texto donde pareció conveniente, por ejemplo revisando el abuso del pronombre enclítico, hoy fastidioso para el lector.


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