Por Theodor Mommsen y Numa Fustel de Coulanges

A mediados de 1870 Francia y Prusia se enfrentaron en una guerra deseada por ambas partes. El emperador Napoleón III necesitaba galvanizar a los franceses detrás de su figura y el canciller Otto von Bismarck encontraba en ella una palanca para avanzar en la unificación alemana. Francia perdió la guerra, Napoleón cayó junto con el Segundo Imperio, y despejó el camino hacia la Tercera República. Bismarck se dio el lujo de proclamar en el Salón de los Espejos del palacio de Versailles, en una París ocupada, el nacimiento del Imperio Alemán (el Segundo Reich), unificando a los estados germanos bajo el kaiser Guillermo I. Alsacia y Lorena, dos territorios en permanente disputa, quedaron en manos alemanas.… Siga leyendo, y descargue su libro...





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