Por Vicente Barbieri

Adolfo Duini lleva una vida ordenada, prudente, sencilla, monótona, que se despliega casi exclusivamente en su casa, en la oficina donde trabaja, en un bar de barrio. Respecto de las personas que se mueven en esos ámbitos —y esto incluye a su esposa— tiene opiniones, pero no afectos. Sus únicas escapadas, sus únicas aventuras por territorios inciertos, geográficos pero también espirituales, las hace de la mano de su amigo Víctor B., el único con el que parece mantener algún tipo de vínculo personal. Sin embargo, en la ordenada vida de Adolfo hay cuentas no saldadas, traiciones, cobardías y canalladas que rebullen en su interior apenas contenidas hasta que un detonante fortuito hace saltar la tapa de la olla. “Lo que ocurre es que uno a veces no se manifiesta tal como es”, reconoce.… Siga leyendo, y descargue su libro...

In Octavo