Por Ken Follett
La literatura de entretenimiento no goza de muy buena prensa en los países de cultura latina, donde la crítica se ocupa principalmente de aquellas obras que se presentan como portadoras de una intención artística, o se supone que la tienen, mientras que el resto es indistintamente catalogado como literatura de masas, comercial o popular, y aparece mencionado en los periódicos más por compromisos publicitarios que por verdadero interés. No sólo es rara la crítica especializada en literatura de entretenimiento, sino que tampoco existen escuelas donde se enseñe a escribirla, como sí las hay en el mundo anglosajón.
Al comenzar la década del 2000, el escritor británico Ken Follett —un habitué de las listas de libros más vendidos de todo el mundo— incluyó en su sitio en la red una sección que llamó Clase magistral. En ella detallaba de manera sencilla y paso por paso el proceso seguido para la producción de sus exitosas novelas, transmitiendo así su experiencia a quienes quisieran abrirse un camino en el oficio de escribir literatura de entretenimiento de buena calidad. Veinte años más tarde esos apuntes desaparecieron, para convertirse en un curso en línea, producido para la BBC, que se extiende a lo largo de seis horas y 22 capítulos. Pero el meollo de su magisterio se encuentra en aquellos textos originales, conservados y presentados aquí en traducción de In Octavo.
Ken Follett (1949) es un prolífico autor de novelas de gran popularidad, que orientó su producción hacia la intriga política y la recreación histórica. En el primer grupo se destacan La isla de las tormentas (1978), Triple (1979), El hombre de San Petersburgo (1982), El valle de los leones (1986) y Vuelo final (2002). En el segundo sobresalen la trilogía Century que repasa la historia del siglo XX siguiendo las vidas interconectadas de familias de diversas nacionalidades, y especialmente la serie Kingsbridge sobre la evolución de la sociedad inglesa desde el año 1000 hasta la Revolución Industrial. Concibió estas novelas a partir de la popularísima Los pilares de la tierra (1989), que se mantuvo durante años entre las más vendidas en Europa. Para ella, y fiel a los consejos que da en estas clases, Follett contó con el asesoramiento del prestigioso medievalista francés Jean Gimpel, autor de Los constructores de catedrales, casualmente su vecino en Londres.
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