
Este es el libro con el que María Elena Walsh (1930–2011) se dio a conocer como poeta. Lo publicó en 1947, en una edición que pagó ella misma, cuando tenía 17 años. Recoge una selección de los poemas que venía escribiendo desde apenas entrada en la adolescencia. Llama enseguida la atención la temprana madurez de esta escritora, la destreza a un tiempo conceptual y musical con que maneja las palabras. También se advierte aquí el germen de su imaginería personal, cosechada en el paisaje suburbano, que desbordaría posteriormente en sus poemas y canciones, también en las dedicadas a un público infantil. Y esa difícil sencillez en el armado de las frases, esa fluidez sólo aparentemente natural en la expresión. Otoño imperdonable, cuyo título es en sí mismo todo un hallazgo, atrajo de inmediato la atención de poetas consagrados como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Silvina Ocampo y Juan Ramón Jiménez, y le abrió las puertas de los suplementos y las revistas literarias de la época.
A este libro primero le sucedieron Apenas viaje, una plaqueta de 1948; Baladas con ángel, publicado en 1951, en un volumen que también incluía el Argumento del enamorado, de Ángel Bonomini. Llegaron posteriormente otra plaqueta, Casi milagro, de 1957, y la colección Hecho a mano, de 1965. Para entonces Walsh ya había optado por la canción como forma expresiva –componía su propia música–, y su producción destinada a un público adulto habría de limitarse en el futuro a libros de recuerdos: Novios de antaño, de 1990, y Fantasmas en el parque, de 2008, donde lo autobiográfico se combina con la ficción.
Descargue aquí su libro:
Otoño imperdonable (443.2 KiB, 101 hits)
No olvide registrarse e ingresar al sitio como usuario.